SALUDO AL OPEN INTERNACIONAL DE AJEDREZ VICENTE BONIL
(XXXI Edición, 2007)

 

Es la tercera ocasión en la que me asomo a estas páginas para expresar algunas ideas en torno al Open Internacional que reúne anualmente en Albox a destacadas figuras del ajedrez internacional y quiero comenzar por expresar mi reconocimiento a los organizadores por su entrega para hacer realidad esta excelente iniciativa. No es sencillo enraizar un torneo como éste y, sin embargo, lo han logrado con un trabajo bien hecho a lo largo de los años, dotándolo de un prestigio que nos habla de la calidad de sus muchos participantes.

 

Más de tres décadas de ajedrez de alta competición, convirtiendo a Albox en un nombre emblemático para la competición. Tres décadas de difusión del ajedrez, de un deporte que pone a prueba la capacidad analítica de las personas y que ejercita su inteligencia. Constituye, sin lugar para la duda, un extraordinario bagaje del que, tengo la certeza, todos los almerienses nos sentimos orgullosos.

 

Ya he dicho en alguna oportunidad que estas tres décadas de esfuerzos en torno al ajedrez, son también un tiempo muy importante por el que ha transcurrido la historia del país. Años de avances, no exentos de dificultades, que nos han llevado a ser lo que hoy somos: un país moderno que ha dejado atrás lo peor de su pasado y que se está construyendo sobre la base del trabajo y de la confianza en si mismo.

 

El porvenir está por escribir pero nos hallamos en un buen punto de partida; el primer reto que debemos abordar es que esa confianza, esa capacidad que hemos puesto de manifiesto durante estos años y que nos han hecho superar los importantes obstáculos que todavía encontrábamos en el camino en la España de los setenta, se traslade a las generaciones más jóvenes y que las próximas décadas vengan marcadas por el mismo espíritu, por una similar voluntad de superación.

 

Tengo, además, plena confianza en que estos años que están por venir, también serán de nuevas y positivas experiencias para el Open Vicente Bonil. Una vez acreditada su calidad como torneo prestigioso, nuevos objetivos, nuevos desafíos se habrán de trazar para ganar la atención y la pasión por el ajedrez entre las nuevas generaciones.

 

No me cabe duda que serán años de trabajo bien hecho y de éxitos. La experiencia adquirida constituye un extraordinario aval para afrontar con éxito el futuro.

 

Consuelo Rumí Ibáñez
Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración