SALUDO AL OPEN INTERNACIONAL VICENTE BONIL
(XXXII Edición)
Es ésta la cuarta oportunidad en la que accedo a estas paginas para trasladar mis impresiones e ideas acerca del Open Internacional Vicente Bonil y en todas las ediciones anteriores he expresado la sincera admiración que siento por una organización que ha sido capaz de enraizar un torneo que reúne habitualmente a figuras del ajedrez nacional e internacional. Mi reconocimiento a una tenacidad y a un buen hacer que han identificado con Albox, tan querido para mi, una actividad de reconocimiento mundial como es el ajedrez.
A ello me gustaría añadir que, siguiendo de cerca como lo hago los preparativos de cada edición, estoy convencida que, lejos de cualquier signo de fatiga, el torneo goza de buena salud y de un futuro cargado de expectativas. Cada año mejora el nivel de los competidores y, en general, la calidad del Open que ya figura entre los grandes torneos internacionales. Por tanto, hay terreno por delante para seguir año tras año con sucesivas ediciones que sigan trayendo a Albox, es decir a Almería, a los grandes maestros ajedrecistas.
Por todo ello, junto al merecido reconocimiento al esfuerzo de más de tres décadas de celebración del torneo, me gustaría subrayar con oportunidad de la 32º edición, que tenemos razones más que suficientes para mirar el futuro con optimismo y concluir en que tiene ganada su viabilidad, su porvenir.
Y también quiero poner de relieve a través de estas líneas que actividades como el Open, que no por casualidad nació al tiempo que las expectativas de apertura democrática en España, son buena muestra de las energías y capacidades que atesora una tierra como Andalucía. El empeño por vencer cualquier dificultad, la voluntad de superación y el sentido del trabajo bien hecho, representan avales más que suficientes para desterrar los tópicos que tan injustamente en muchas ocasiones se nos han adjudicado. Esta es una tierra que lleva ya décadas de progreso y que ha demostrado saber materializar sus potencialidades. Y si observamos el trayecto del Open desde que nació y su progresiva consolidación, identificaremos con claridad como los almerienses hacemos frente con ilusión y trabajo a las responsabilidades que asumimos.
Es así como quiero leer la experiencia que atesora Albox y, a través suya, la provincia de Almería a través de la generosa ventana que nos ofrece cada año el Open Internacional Vicente Bonil.
![]() |
Consuelo Rumí |